Déjalos que hablen

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“Mi señor los perros ladran, dejadlos Sancho ladran porque nos han visto llegar”, decía el famoso personaje de la Gran Obra española Don Quijote de la Mancha con duras palabras que pueden llegar hasta a ofender a aquellos que aludidos con sus actitudes creen que absolutamente  todo va con mal intención atacándoles a ellos,

Seguramente te has topado con personas que  como decía mi abuelita no rajan la leña ni prestan el hacha, pues si son abundantemente reales en nuestros medios, y en nuestro ambiente, lo peor del caso es que muchas veces llegan a las iglesias con ansias de protagonismo  audible, pero con un tremendo vacio de integridad, son capaces de hablar como se deberían hacer las cosas, de que forma se debería llevar el rumbo de las organizaciones o que cosas se deben y no se deben realizar, pero en hechos en acciones no hay nada de parte de ellos,

De cada elemento que se trata de hacer en algún lugar en pro del beneficio de la obra de Dios, allí están ellos no para alentar, felicitar y animar sino para hablar, criticar y destruir; casi y parece a aquel pasaje bíblico donde se habla de las obras del maligno, sin embargo, el Señor Jesús nuestro verdadero líder, tuvo que llevar a cuestas esa carga lidiar con aquellos religiosos de la época, aquellos que con vestimentas largas y con caras de piedad aparentaban una cosa pero eran otra, frecuentemente acechaban al Señor por su manera de hablar, de actuar y de ir en contra de los fundamentos meramente religiosos y costumbristas de la época, porque la Ley que el Señor vino a cumplir no se basaba en costumbres, tradiciones, ni siquiera en liturgias, el Señor mas que esas cosas pedía comprensión, Vea el Capitulo 12 de Mateo, se cita en el verso 7 “Misericordia quiero y no sacrificio, no condenarías a los inocentes” vea como el Señor defiende a sus discípulos por recoger espigas en el día de Reposo, si hubiéramos vivido en el tiempo del Señor fuésemos como aquellos que juzgaron al Señor por trabajar en el día que religiosamente era “prohibido hacer nada”, pues equivocadamente hemos llegado a cerrar nuestros ojos pensando que lo que creemos o hacemos es lo mas importante y fuera de nosotros no existe la oportunidad de hacer algo bien, porque nuestra sencillez nos ha llevado a una soberbia religiosa semejante a los antiguos pues no existe la comprensión de parte de nosotros de corregir con amor y no con juicio acelerado en contra de los que no están a nuestro favor.

La actitud de  Jesús fue de amor con el dolor  de su alma, sabia que aquel pueblo siendo el amado no comprendía el verdadero significado de la Ley “amar el prójimo como a ti mismo”, Jesús fue sacrificado, y se dice de el que no abrió su boca,  quiera Dios que nosotros  cuando seamos atacados, vituperados u ofendidos podamos ser semejantes al Señor de no abrir nuestra boca, y no comenzar a arremeter contra ellos con las mismas piedras que nos lanzan sino ser pacientes y esperar en el Señor el momento de la verdad, el momento de la gloria, que así como el Señor fue engrandecido en su resurrección, El mismo exaltara a aquellos que no abren su boca y esperan en El.

Déjalos que hablen, como alguien me dije en una vez; La Verdad es invencible.

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